¡Las mejores anécdotas de un abogado!

By | 14 abril, 2019| 0 Comments

Hoy Borja Urreiztieta, abogado y economista, nos cuenta algunas de sus expreciencias como ejerciente. ¡No os las perdáis porque son muy divertidas!

Estudiar derecho y estar preparado para ejercer la abogacía son cosas muy distintas y normalmente incompatibles. Desde aquel 5 de julio de 2013 he ido aprendiendo varias cosas a base de experiencia y de como se dice coloquialmente a base de tortas, pero eso sí aprender, aprendes.

Me gustaría compartir con vosotros varias lecciones que he aprendido.

1.- Aunque parezca evidente mejor siempre comprobarlo. Un día acudió a mi despacho una persona con la intención de divorciarse de su mujer. Esta pareja se había casado en Cuba y habían registrado el matrimonio en el consulado español, por lo que a efectos prácticos también se encontraban casados en España. En la década del 2000 habían solicitado la separación y por lo tanto, mi nuevo mandante quería solicitar ahora el divorcio para contraer otra vez matrimonio con su nueva pareja. Para curarnos en salud y ver si la ex-mujer quería solicitar el divorcio de común acuerdo, le enviamos una carta desde el despacho de la cual nunca tuvimos respuesta, conseguimos todos los documentos legales necesarios para interponer entonces demanda contenciosa de divorcio. Registramos la demanda y en el plazo legal de contestación la ex mujer solicita que se desestime la demanda PORQUE YA ESTABAN DIVORCIADOS desde hace 5 años. Mi mandante sabía que había tenido un juicio pero no se acordó de decirme que era de divorcio y el estaba convencido de que seguía casado. 

2.- A comisaria hay que ir preparado. En el primer año de ejercicio, creo que todos los abogados estamos muy motivados y lo único que queremos es coger todo tipo de casos. El día antes de comenzar el puente de la constitución recibo una llamada para asistir al día siguiente a un cliente en comisaria. Obviamente deje todo lo que tenia para atender ese asunto. Después de la declaración la policía decide realizar una comprobación en el sitio a lo cual vamos mi cliente, 5 policías y yo. En Burgos y en Diciembre suele hacer mucho frió, sobretodo, en los polígonos industriales. Yo iba con mi traje y mis zapatos mientras que todos los policías con plumas, botas y abrigados hasta arriba. A partir de ese día siempre que voy a asistir a un detenido en el coche siempre llevo unas botas y un abrigo gordo. 

3.- Las visitas son siempre una caja de sorpresas, hay que estar preparado. Una buena tarde recibo una llamada que solicitaba una visita para informarse sobre la forma de incapacitar a una persona. Como es lo habitual le doy cita esa misma tarde. Cuando llaman a la puerta me encuentro a 3 hombres que entran el despacho. Hasta aquí todo correcto pero cuando realizo la pregunta de cuéntenme su caso,  recibo la respuesta más surrealista que he recibido hasta la fecha. Esas 3 personas venían a informarse del procedimiento a seguir para INCAPACITAR A SU SUEGRA. Después de esa bomba, 2 minutos de shock y una situación bastante cómica, recuerdo a esos clientes comoauténticos valientes y la envidia de todos los que tenemos suegra. 

4.- Siguiendo con las Visitas raras Otra fuente de anécdotas y situaciones verdaderamente curiosas es el Turno de Oficio. Recuerdo con especial asombro aquella designación del Turno de oficio que en teoría era para defender un asunto civil de reclamación de daños. Cuando aparece en mi despacho el cliente y me cuenta su caso, descubro que de manera accidental se le había quemado la casa que le había dejado un amigo y con palabras exactas me dijo «Encendí la chimenea, me fui a por setas y cuando volví ya no había casa…»

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