SER ABOGADO: EXPECTATIVAS VS. REALIDAD

By | 8 noviembre, 2019| 0 Comments

En una aplastante mayoría de casos, la imagen que tenemos de los abogados no se corresponde con la realidad. Antes de empezar la carrera de derecho, y durante bastante tiempo mientras la estudiaba, mi imagen mental de un abogado era más o menos así pero con gafas:

Yo me imaginaba al abogado como un ser prehistórico rodeado de códigos y libros y frotándose las manos, rollo Sr. Banks, pensando en cómo podría sacarle los cuartos a sus oponentes y a sus clientes, por supuesto. ¿Por qué tenía yo esta idea? Supongo que de las películas. Y ¿Por qué teniendo esta imagen Dantesta decidí estudiar Derecho? Eso da para otro artículo…

El caso es que cuando ya estaba terminando todos mis estudios y había metido un poco la cabeza en el mundo (laboral) del derecho, mi idea sobre los abogados se transformó. Y ya eran más o menos así:

o así

Bastante influenciada por los medios de comunicación, como podéis ver.

Pero yo estaba feliz imaginándome a TODOS los abogados como gente vestida con sus mejores galas, incluso los lunes a las ocho y media de la mañana, montados en el petrodólar, seguros de sí mismos, con conocimientos ilimitados y unas destrezas para la oratoria que te dejan tieso. Como dioses en la Tierra, vamos.

Supongo que no hace falta deciros que ahora mi concepto sobre los abogados ha cambiado por completo. Abogados encontramos de todos los tipos: Los que van impecables con sus gemelos y los que piensan que las corbatas están pasadas de moda, los que han logrado una carrera exitosísima y están ganando una pasta gansa y los que no llegan a fin de mes y si no, preguntad a los que empiezan con sus masters, sus idiomas y sus cursos de especialista en cosas que no sabemos ni lo que son, y no llegan a mileuristas.

En mis añitos de experiencia he conocido a socios que se creen Zeus y a otros con los que te apetece irte de cañas. Otra cosa imporante: nadie nace siendo Harvey Specter, ni socio. Los que veis ahí arriba, on top, antes archivaban y hacían due dililigences y algunos todavía se acuerdan. Y la oratoria… pues bueno, no a todos se nos da igual de bien. Tampoco en España los juicios son como en América, tenedlo en cuenta.

Volviendo al tema que nos atañe y que da título a este artículo, si estás al principio de tu carrera o de tu vida laboral o si estás al final, qué más da, haz preguntas. Infórmate. Conoce y habla con personas de la profesión. Si estudias Derecho no tienes por qué ser abogado, puedes opositar, dar clases, hacer un doctorado… Si quieres continuar por la rama del ejercicio, porque tú lo tienes claro y es tu vocación, pregunta a varias personas que ejerzan para tener distintas opiniones. El caso es, cuanta más información tengas, más fácil te resultará tomar una decisión y más posibilidades de éxito tendrás. Así, evitarás un abismo entre tus expectativas y la realidad.

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